2008-05-28

Sueños, que supimos conseguir


Querés ser avestruz
acorralado
entre la soja
y el humo oficial
al tiempo
que los medios
te distraen con
nalgas danzantes
tiran de los hilos
haciéndote alzar
según su conveniencia
tus manos
en una subasta
donde el único endeudado
sos vos
esclavizándote perdés
tus derechos naturales
vendidos al por mayor
ellos te inducen
en falsas elecciones
dos caras de la misma moneda
que vos no elegís
mientras tu vida desangra
seguís buscando el granero
del mundo que fue
pero te dormís
en la estación
por donde ya no pasan trenes
soñando el gran salto
del tercero al primero
esperando poder
darle gas a tus esperanzas
el desierto avanza
las luces se apagan
el agua se contamina
y pronto sos empujado
por voces foráneas
el imperio avanza mil posiciones
vos retrocedés
de a cien
y seguís deseando
los peces de colores
en los sueños
que supiste conseguir
que supimos conseguir

2008-05-22

El basural del paraíso

luz
que atrae
y atrapa
como a insecto
sonido
que excita y
atraviesa en
su ensordecedora
frecuencia
dejando
cimbronazos
de felicidad virtual
tus pies
anegados
en ríos de lava
no puedes
dejar la jaula
de cemento
el juego
de botones
y colores
y botones
te obsesiona
como niño
con novedoso
juguete
pierdes
tu humana inocencia
mimetizado
en 53 pulgadas
entonces
eres uno más de los engranajes
renovándose
hasta
caer
desgastado y a punto
de morir
por tus venas
el Riachuelo
Mataderos y el humo oficial
en tus pulmones
bienvenido al basural
del paraíso

2008-04-07

Prepotencia en la ciudad


Cuando
la intolerancia gana
la calle queda
una profunda
tristeza
y un sabor
amargo
en el corazón
de los gentiles.
La ciega prepotencia
inunda
la ciudad
devenida selva
donde sólo
festejan
los que creen tenerla
más grande.
La humildad
se extingue y
el agradecimiento
y
la cortesía
quedan relegados a
los que pertenecen.
¿Acaso queda alguna
isla de sensibilidad
o se fue
toda
desde Ezeiza?

2008-03-31

Náufrago


Náufrago, a la deriva
en un velero,
llevado por el viento
de aquí
para
allá.
Sin valor
para tomar el timón
y seguir
mi rumbo.
Busco
vientos favorables
o dejarme llevar
por el clima.
A veces decido:
a dónde me lleve la tormenta,
hacia allí
elijo ir.
Paso los dias
tomando notas
de coordenadas y rutas
por las que no
quiero pasar.
Un día cualquiera
descubro:
los vientos,
las tormentas
están en mi mente
y el barco,
aún amarrado,
apenas se mece
por las tranquilas olas.
Todo ese tiempo
perdido
en el océano
de mis ideas.