2009-01-29

un domingo de enero, cualquiera

una luz blancuzcamente amarilla y fuerte
sólo deja ver destellos verdes,
un calor que parece detener
el fluir del tiempo,
el aire casi semisólido, irrespirable
deteniendo cualquier intento de desplazarse en el espacio tiempo,
la tarde estática duerme una siesta que tiende al infinito
y sólo algunos pájaros se atreven
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